Todos contra los blogs, eh. Qué cosa. Ahora el que salió a decir cosas fue Christian Ferrer, sociólogo respetado por descubrir a Barón Biza y por ser responsable de unos volúmenes lindos que bajo el título El pensamiento libertario, compilan lo más contemporáneo del anarquismo teórico, incluyendo unas conferencias de Foucault sobre microfísica del poder. A mí los anarquistas me caen muy bien. Hasta mejor que los peronistas. Si estás triste porque acabas de perder tu hogar, quebrar de tu grupo de militancia o matar a tu novia en una situación confusa, nada como una vuelta por el bar donde paran tus amigos anarquistas para pensar que el mundo es bueno y es posible. Son tipos muy románticos.
En otro orden de cosas, Luli Salazar rompió en llanto al descubrir que en una escena de su última película, Brigada Explosiva, se le veía la celulitis. Al parecer gritó y pataleó histéricamente, pero no había vuelta porque la peli ya se estrena esta semana, o ya se estrenó (el vértigo de los blogs me obliga a la ambigüedad verbal).
Con los blogs todos los intelectuales de hace dos generaciones (véase el poema polémico de Terranova) están medio como la Luli, con el grito en el cielo. Ferrer dijo algo hace poquito, y González un poquitito antes. También la Eñe dedicó un número a este loco fenómeno y le abonó en cuenta corriente a una serie de columnistas remilgados para que hablaran mal de las bitácoras virtuales. Desde que los blogs “de ideas” la pegaron en el mainstream cultural resulta que hay polémica. De todos lados nos tratan mal. Una amiga que tiene un blog pasatista onda Cielo Latini arriesga, contra lo que imagina es un snobismo de mi parte: “Es muy simple: un blog NECESARIAMENTE debe ser un compilado de flashes de la vida cotidiana. Cada cosa tiene su espacio, y si el espacio del arte y la intelectualidad es sucedido por .blogspot.com, algo estamos haciendo mal. Un blog debería estar para que el autor juegue a ser el amigo íntimo de un montón de personas que no lo conocerán nunca. El lector de ahí en más le asignará cara, cuerpo, color de pelo, voz y forma de vestir a ese cálido extraño que todos los días tiene algo para contarle. Esa es la magia de su relación y nada más hace falta”. Una gran vocación definitoria. El problema es que hasta los propios bloggers atacan a los blogs y lo condenan a sus tres negativas, que bien ausculta el degenerado y desquiciado Genovese en su último post en Nación Apache (sobran motivos): el blog como diario personal, el blog como registro de lo efímero y el blog como producción anónima.
Esas tres características distintivas son las que festejan la mayoría de los bloggers y las que sus detractores señalan como nefastas e inherentes al blog. Es una truchada o, digamos mejor, una parcialización que convenientemente Ferrer, González y el resto confunden con el todo. Porque convengamos, el blog no tiene deber ser. Ningún contenido le sienta mejor que otro.
Igual, seamos justos; el blog tiene límites. Pero estos son pura y exclusivamente los que la propia plataforma habilita y prohíbe por sí misma. Es decir, la dinámica que adquiere por sus propias características, no es otra cosa que la consecuencia del vértigo que el blog propone, al jerarquizar los artículos conforme ningún criterio excepto la mera referencia cronológica (el último post aparece primero) y, a veces, unas etiquetitas que más bien señalan tópicos (modelos argentinas, informática o –en nuestro caso- post barato). Porque el blog es, como bien identifica Ferrer, una pura forma: “En su momento, también la invención del automóvil modificó el soporte y la celeridad de la circulación de la carne humana sin cambiar por ello el lugar de destino ni el motivo de la cita: fábricas, oficinas, ventanillas para trámites, complejos turísticos”.
Válgame, no está equivocado (en eso). El soporte influencia el contenido, y en cierta medida se implican mutuamente. Una revista virtual, aún en un rabioso ataque de posmodernidad, jamás encontrará en el blog un medio de expresión legítimo. En este caso, soporte y contenido se repelen.
Pero forma y substancia es una falsa antinomia. Recordemos algunos ejemplos triviales de la historia del automóvil.
En 1934, Clyde Barrow atacó Eastham Texas State Prision Farm, procurando la fuga de Raymond Hamilton, condenado a 236 años de prisión. Ambos huyeron en un Ford V8. Más tarde, ese mismo año, Bonnie y Clyde fueron emboscados por la policía en una ruta secundaria de Louisiana y acribillados. El policía que comandaba la operación, Frank Hamer, se puso alerta al escuchar el motor de ese mismo auto. Toda esta historia está narrada por Joseph Geringer en el artículo Bonnie & Clyde: Romeo and Juliet in a getaway car.
Otro: en 1983 el Dr. Emmet Brown le incorporó a un De Lorean DCM-12 un condensador de flujos y creó una máquina con la cual era posible trasladarse en el tiempo. El documental donde se narra la historia, Back to the Future, permite no sólo encariñarse con el auto, sino también descubrir detalles inéditos de la historia del rock n roll, como el nacimiento de la canción Jhonny B. Good que, en lo particular, me gusta muchísimo y cuya mejor versión está a cargo de la banda Villanos, bajo el nombre de Johnny Botón (Javier me dice que a él le gusta la de Peter Tosh).
Y un último: En 1962 la Ford organizó en el Teatro Gran Rex una fiesta para presentar un auto que, creado en 1957, era recientemente adaptado a las rutas argentinas y comenzaba a comercializarse. A pesar de que la idea era producirlo durante cuatro años, el último Ford Falcon que salió de las líneas de montaje de General Pacheco fue en 1991. Un auto que transportó eficientemente cuerpos del trabajo al hospital, a la cárcel y al hogar; pero que también provocó amores: www.todofalcon.com.ar; www.falconclubrosario.com.ar y www.fanafalcon.com.ar.
Una cosa es que sí, al cabo: no siempre los autos transportan eficazmente carne. A veces fugan gente o movilizan delincuentes. A veces son mitos simpáticos y a veces estallan frente a embajadas judías. En cada soporte se juega el contenido, susceptible de variar infinitamente. Es claro, el blog no va a cambiar el mundo, pero como te digo una co te digo la o: si algo parecido a internet hubiese existido en los 70, Montoneros hubiese puesto online: El Descamisado Blog. De igual modo, acaso, en que tiene un blog el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, ante lo cual admiramos el carisma de su Subco, y nos maravillamos por el uso inteligente que hace de las “nuevas tecnologías”.
Con todo esto, previo al berrinche por el onanismo posmoderno, se podría pensar que el blog permite y cristaliza un entramado de relaciones culturales contra-canónicas, muchas veces felizmente opuestas a los sistemas pétreos de quienes tienen espacios en las prestigiosas páginas de los grandes suplementos culturales, y que horrorizados por la novedad, se muestran incapaces de interpretar con alguna cintura la emergencia de estos nuevos paradigmas. El “giro autobiográfico”, el blog y la literatura peronista –todas cosas que no existen- no pueden seguir siendo interpretadas como los modos plasti-pop de una generación que ha perdido las referencias y sólo vive el ahora. Por el contrario: en la dinámica del blog se juegan discursos fuertes, posiciones políticas y pugnas por las categorías y los conectores legítimos para nombrar la realidad. Sus enemigos naturales son los grandes suplementos culturales, amparados en los mecanismos tradicionales de producción y circulación del poder simbólico: autores con chapa, tópicos condicionados, etcétera.
En este sentido, hay una cosa a destacar. A pesar de la posición naive de Maximiliano Tomas en el último ciclo de charlas organizado por la Boutique del Libro, el Suplemento Cultural del diario Perfil ha probado la potencia crítica de éste paradigma alternativo, al fundir exitosamente en sus páginas críticos de todas las generaciones: los consagrados por el aparato académico (Beatriz Sarlo, Juan José Sebrelli), los de la generación intermedia (Damián Tabarovsky) y los nuevos escritores, barderos y con blogs (Juan Terranova –r.i.p.-, la platinada Budassi o Hernán Arias, que escribió un excelente artículo sobre los concursos literarios hace algunos números). El resultado es, por lo pronto y con sus cosas (por ej., que no le dan mucho espacio a libros de ensayo o ciencias sociales en las páginas de reseña, para privilegiar en cambio a la narrativa, la poesía y el teatro, aunque esto es relativo en los últimos tiempos), el mejor suplemento cultural que puede leerse; aún con muchas menos páginas y mucho menos despliegue presupuestario que Ñ y ADNcultura.
Por lo pronto yo, que nací en los ’80, añoro los cafés y las revistas literarias de hace cuatro décadas. Y el blog, la exposición virtual constante y la dinámica de vórtex desquiciado alla Lipovetsky, no impiden que me junte, todos los jueves, a comer asado con mis amigos en la terraza de Motoneta, en el Once; que le grite si quieren que las lleve a las mujeres lindas cuando paso con mi bici granate por el Centenario, o que me emborrache en las fiestas, con un gesto de severa gravedad, porque emborracharse es una cosa muy seria. Para colmo, informo, La Contrarreforma nació en el bar La Orquídea.
En otro orden de cosas, Luli Salazar rompió en llanto al descubrir que en una escena de su última película, Brigada Explosiva, se le veía la celulitis. Al parecer gritó y pataleó histéricamente, pero no había vuelta porque la peli ya se estrena esta semana, o ya se estrenó (el vértigo de los blogs me obliga a la ambigüedad verbal).
Con los blogs todos los intelectuales de hace dos generaciones (véase el poema polémico de Terranova) están medio como la Luli, con el grito en el cielo. Ferrer dijo algo hace poquito, y González un poquitito antes. También la Eñe dedicó un número a este loco fenómeno y le abonó en cuenta corriente a una serie de columnistas remilgados para que hablaran mal de las bitácoras virtuales. Desde que los blogs “de ideas” la pegaron en el mainstream cultural resulta que hay polémica. De todos lados nos tratan mal. Una amiga que tiene un blog pasatista onda Cielo Latini arriesga, contra lo que imagina es un snobismo de mi parte: “Es muy simple: un blog NECESARIAMENTE debe ser un compilado de flashes de la vida cotidiana. Cada cosa tiene su espacio, y si el espacio del arte y la intelectualidad es sucedido por .blogspot.com, algo estamos haciendo mal. Un blog debería estar para que el autor juegue a ser el amigo íntimo de un montón de personas que no lo conocerán nunca. El lector de ahí en más le asignará cara, cuerpo, color de pelo, voz y forma de vestir a ese cálido extraño que todos los días tiene algo para contarle. Esa es la magia de su relación y nada más hace falta”. Una gran vocación definitoria. El problema es que hasta los propios bloggers atacan a los blogs y lo condenan a sus tres negativas, que bien ausculta el degenerado y desquiciado Genovese en su último post en Nación Apache (sobran motivos): el blog como diario personal, el blog como registro de lo efímero y el blog como producción anónima.
Esas tres características distintivas son las que festejan la mayoría de los bloggers y las que sus detractores señalan como nefastas e inherentes al blog. Es una truchada o, digamos mejor, una parcialización que convenientemente Ferrer, González y el resto confunden con el todo. Porque convengamos, el blog no tiene deber ser. Ningún contenido le sienta mejor que otro.
Igual, seamos justos; el blog tiene límites. Pero estos son pura y exclusivamente los que la propia plataforma habilita y prohíbe por sí misma. Es decir, la dinámica que adquiere por sus propias características, no es otra cosa que la consecuencia del vértigo que el blog propone, al jerarquizar los artículos conforme ningún criterio excepto la mera referencia cronológica (el último post aparece primero) y, a veces, unas etiquetitas que más bien señalan tópicos (modelos argentinas, informática o –en nuestro caso- post barato). Porque el blog es, como bien identifica Ferrer, una pura forma: “En su momento, también la invención del automóvil modificó el soporte y la celeridad de la circulación de la carne humana sin cambiar por ello el lugar de destino ni el motivo de la cita: fábricas, oficinas, ventanillas para trámites, complejos turísticos”.
Válgame, no está equivocado (en eso). El soporte influencia el contenido, y en cierta medida se implican mutuamente. Una revista virtual, aún en un rabioso ataque de posmodernidad, jamás encontrará en el blog un medio de expresión legítimo. En este caso, soporte y contenido se repelen.
Pero forma y substancia es una falsa antinomia. Recordemos algunos ejemplos triviales de la historia del automóvil.
En 1934, Clyde Barrow atacó Eastham Texas State Prision Farm, procurando la fuga de Raymond Hamilton, condenado a 236 años de prisión. Ambos huyeron en un Ford V8. Más tarde, ese mismo año, Bonnie y Clyde fueron emboscados por la policía en una ruta secundaria de Louisiana y acribillados. El policía que comandaba la operación, Frank Hamer, se puso alerta al escuchar el motor de ese mismo auto. Toda esta historia está narrada por Joseph Geringer en el artículo Bonnie & Clyde: Romeo and Juliet in a getaway car.
Otro: en 1983 el Dr. Emmet Brown le incorporó a un De Lorean DCM-12 un condensador de flujos y creó una máquina con la cual era posible trasladarse en el tiempo. El documental donde se narra la historia, Back to the Future, permite no sólo encariñarse con el auto, sino también descubrir detalles inéditos de la historia del rock n roll, como el nacimiento de la canción Jhonny B. Good que, en lo particular, me gusta muchísimo y cuya mejor versión está a cargo de la banda Villanos, bajo el nombre de Johnny Botón (Javier me dice que a él le gusta la de Peter Tosh).
Y un último: En 1962 la Ford organizó en el Teatro Gran Rex una fiesta para presentar un auto que, creado en 1957, era recientemente adaptado a las rutas argentinas y comenzaba a comercializarse. A pesar de que la idea era producirlo durante cuatro años, el último Ford Falcon que salió de las líneas de montaje de General Pacheco fue en 1991. Un auto que transportó eficientemente cuerpos del trabajo al hospital, a la cárcel y al hogar; pero que también provocó amores: www.todofalcon.com.ar; www.falconclubrosario.com.ar y www.fanafalcon.com.ar.
Una cosa es que sí, al cabo: no siempre los autos transportan eficazmente carne. A veces fugan gente o movilizan delincuentes. A veces son mitos simpáticos y a veces estallan frente a embajadas judías. En cada soporte se juega el contenido, susceptible de variar infinitamente. Es claro, el blog no va a cambiar el mundo, pero como te digo una co te digo la o: si algo parecido a internet hubiese existido en los 70, Montoneros hubiese puesto online: El Descamisado Blog. De igual modo, acaso, en que tiene un blog el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, ante lo cual admiramos el carisma de su Subco, y nos maravillamos por el uso inteligente que hace de las “nuevas tecnologías”.
Con todo esto, previo al berrinche por el onanismo posmoderno, se podría pensar que el blog permite y cristaliza un entramado de relaciones culturales contra-canónicas, muchas veces felizmente opuestas a los sistemas pétreos de quienes tienen espacios en las prestigiosas páginas de los grandes suplementos culturales, y que horrorizados por la novedad, se muestran incapaces de interpretar con alguna cintura la emergencia de estos nuevos paradigmas. El “giro autobiográfico”, el blog y la literatura peronista –todas cosas que no existen- no pueden seguir siendo interpretadas como los modos plasti-pop de una generación que ha perdido las referencias y sólo vive el ahora. Por el contrario: en la dinámica del blog se juegan discursos fuertes, posiciones políticas y pugnas por las categorías y los conectores legítimos para nombrar la realidad. Sus enemigos naturales son los grandes suplementos culturales, amparados en los mecanismos tradicionales de producción y circulación del poder simbólico: autores con chapa, tópicos condicionados, etcétera.
En este sentido, hay una cosa a destacar. A pesar de la posición naive de Maximiliano Tomas en el último ciclo de charlas organizado por la Boutique del Libro, el Suplemento Cultural del diario Perfil ha probado la potencia crítica de éste paradigma alternativo, al fundir exitosamente en sus páginas críticos de todas las generaciones: los consagrados por el aparato académico (Beatriz Sarlo, Juan José Sebrelli), los de la generación intermedia (Damián Tabarovsky) y los nuevos escritores, barderos y con blogs (Juan Terranova –r.i.p.-, la platinada Budassi o Hernán Arias, que escribió un excelente artículo sobre los concursos literarios hace algunos números). El resultado es, por lo pronto y con sus cosas (por ej., que no le dan mucho espacio a libros de ensayo o ciencias sociales en las páginas de reseña, para privilegiar en cambio a la narrativa, la poesía y el teatro, aunque esto es relativo en los últimos tiempos), el mejor suplemento cultural que puede leerse; aún con muchas menos páginas y mucho menos despliegue presupuestario que Ñ y ADNcultura.
Por lo pronto yo, que nací en los ’80, añoro los cafés y las revistas literarias de hace cuatro décadas. Y el blog, la exposición virtual constante y la dinámica de vórtex desquiciado alla Lipovetsky, no impiden que me junte, todos los jueves, a comer asado con mis amigos en la terraza de Motoneta, en el Once; que le grite si quieren que las lleve a las mujeres lindas cuando paso con mi bici granate por el Centenario, o que me emborrache en las fiestas, con un gesto de severa gravedad, porque emborracharse es una cosa muy seria. Para colmo, informo, La Contrarreforma nació en el bar La Orquídea.
Diego Vecino


8 comentarios:
El texto es buenísimo. Y comparar la actitud de estos intelectuales en su "mid-life crisis" con los berrinches histéricos de la tetona Salazar, su mayor acierto.
Me tomo el atrevimiento de linkearlos desde mis pagos. Sigan cascoteando el rancho.
Saludos.
La enumeración de las "cosas que pueden salir mal" me hicieron acordar a un momento muy bueno de la Civil War de Marvel en la que una heroína que se opone al acta de registro de héroes le dice a otro que está a favor: "Un chorro entra por la terraza de una casa para afanar. Se rompe el techo, el tipo se cae y se parte un par de huesos. Le hace un juicio al dueño de casa por daños y prejuicios. Gana."
Así está la cosa. Será cuestión de volver al pasado con el De Lorean para impedir la aparición del blog? Muchos que se sienten amenazados por la proliferación de discursos se sentirían aliviados.
Great Scott! Fue en 1985.
asi que "madonna" es el peronismo. son unos pelotuditos. lean historia succionapenes
Aguante Contrarreforma!
Vieron que los nombran en la Ñaña, el suple de Kultura de Klarin?
Eso es ser Ecsitosos.
Salú2.
Al del comment anterior:
si, Madonna es peronismo.
Seba, el Choripanero Solitario.
http://www.choripanvirtual.blogspot.com/
El post es muy bueno. El blog, por lo general, también (que, en la media, es mucho decir). Y lo de "succionapenes" me hizo gracia.
Abrazos.
jaja, la verdad que a mí también me hizo mucha gracia. Igual no se que eso de "madonna". Creo que eso sí que nunca lo dijimos.
Gracias por los comentarios buena onda a todos, che.
QUÉ DELICIA LA BLOGUEZ
Publicar un comentario en la entrada